Delirios de un Informático

Trabajar desde casa: mi experiencia

Hace más de 5 años que trabajo únicamente desde casa y aunque es algo que me gusta mucho más que trabajar en una oficina, tiene algunos peros. A lo largo de este tiempo he tenido que enfrentarme a ciertas cosas que merman el rendimiento y minan el ánimo, aunque el balance general sea muy bueno.

Aunque cada persona sea un mundo y deba buscar soluciones a sus problemas particulares, los puntos que he comentado son bastante comunes a las personas con las que he podido tratar y que están en la misma situación.

Márcate un horario (y cúmplelo)

Es imprescindible tener un horario regular como un trabajo normal. Lo peor para la productividad es empezar un día a las 10 de la mañana, otro a las 12 y otro sólo por la tarde, aunque realices el tope de horas semanales. Si vives con alguien que tenga un horario de oficina adáptate a él: cuando la persona se vaya a trabajar, empieza, cuando vuelva para.

Lleva el control del tiempo

hay multitud de herramientas que permiten llevar un control del tiempo dedicado a cada tarea (mi opción, Harvest). Es importante contabilizar cada minuto para, al final de la semana o del mes, ver cuánto se ha trabajado en cada proyecto/tarea, cuánto tiempo se ha malgastado entre tareas, cuántas horas de más o de menos se han realizado…

Prioriza tareas

el 99% de las veces no es necesario responder a un correo electrónico o chat a los 2 segundos de recibirlo, así que prioriza las tareas en curso evitando interrumpir el flujo de trabajo por pequeñas tareas que no merecen atención inmediata.

Separa la zona de trabajo de zona de ocio

Dedica una zona de la casa donde puedas tener la sensación que al salir de ahí, se ha acabado la jornada laboral. De lo contrario, acabarás con la sensación de que nunca dejas de trabajar.

Haz descansos periódicos

Sal de la zona de trabajo unos minutos cada 2 o 3 horas, ponte un café, pasea al perro, cualquier cosa que te permita desconectar momentáneamente y estirar las piernas.

Invierte en tu oficina

El uso de productos con un mínimo de calidad es importante, desde una buena silla que no acabe destrozándote la espalda hasta una pantalla que no te queme las retinas. No es necesario realizar una gran inversión, sólo hace falta buscar productos que cumplan ciertos requisitos mínimos.

Aprende fuera de la zona de trabajo

Si tu profesión requiere aprendizaje continuo (en mi caso el desarrollo implica mucho aprendizaje), sal de la zona de trabajo para poder centrarte, escapando de correos electrónicos, chats y demás elementos que no hacen más que desconcentrar y hacer que el aprendizaje sea más lento.

Socializa con personas en 3D

Trabajar en casa no permite tomarse algo con los compañeros de trabajo al terminar la jornada, ni aprovechar para quedar con amigos antes de volver a casa. Por muy antisocial que seas y por mucho que te guste trabajar aislado del bullicio de las oficinas, es necesario salir aunque sea sólo a dar un paseo. De lo contrario llegará un momento en que te hayas pasado semanas casi sin hablar con nadie cara a cara.

No todos valen para esto

Hay ciertas personas que no valen para trabajar en casa porque necesitan gente alrededor, y que se desesperan estando solos todo el día. Si no logras de ningún modo estar cómodo trabajando en casa, acéptalo y vuelve a una oficina. Si no es posible en tu empresa o porque eres freelance hay opciones como el coworking.